Qué le hace el mar a tu fachada
Son tres enemigos a la vez. El sol reseca la pintura hasta que se agrieta y decolora los colores. El aire marino lleva sal en suspensión que se deposita en la pared, retiene humedad y acelera la corrosión del hierro que haya cerca. Y la humedad ambiental alimenta moho y algas, sobre todo en las caras que dan poco el sol.
No hace falta vivir en primera línea para notarlo: en buena parte del litoral alicantino, la brisa lleva salitre kilómetros hacia el interior.
Seis características que debe tener la pintura
- Impermeable al agua de lluvia, para que no empape la pared.
- Transpirable: deja salir el vapor de agua de dentro. Una pintura que sella del todo atrapa la humedad y acaba ampollándose.
- Resistente a los rayos UV, para que el color aguante el sol.
- Antimoho y antialgas, en zonas húmedas o con poca insolación.
- Elástica, si la fachada tiene microfisuras: acompaña los pequeños movimientos de la pared sin romperse.
- Específica para exterior. Una pintura de interior en fachada se degrada en cuanto llueve.
Tipos de pintura de fachada, explicados sin tecnicismos
No hay una pintura mejor para todo. La buena depende del soporte (hormigón, mortero, ladrillo, revestimiento antiguo), de su estado y de su exposición. Por eso en el presupuesto debe aparecer qué producto se va a usar y por qué.
- Acrílica o plástica para exterior: la más habitual. Buena relación calidad-precio para fachadas en buen estado.
- Elástica: pensada para fachadas con fisuras finas, que ayuda a taparlas y a evitar que reaparezcan.
- Al silicato o al siloxano: muy transpirables y muy duraderas. Son una buena opción en fachadas antiguas o con tendencia a humedad.
- Pliolite o similares: de gran resistencia a la intemperie, muy usadas en zonas costeras.
La preparación importa más que la marca
Una pintura excelente sobre una pared mal preparada dura poco. Antes de pintar, una fachada necesita estos pasos:
- Limpieza a presión para quitar polvo, salitre, algas y contaminación.
- Tratamiento con fungicida si hay moho o algas, y tiempo para que actúe.
- Eliminar pintura suelta, ampollas y zonas sin adherencia.
- Reparar fisuras y desperfectos y sellar las juntas.
- Aplicar fijador o imprimación según el soporte, para que la pintura agarre y no se absorba de forma desigual.
Rejas, barandillas y carpintería metálica
En el litoral, el metal es lo primero que sufre. Se trata aparte: se elimina el óxido, se aplica imprimación antioxidante y se pinta con esmalte para exterior. Si se salta este paso, el óxido reaparece a través de la pintura nueva y deja chorreones marrones en una fachada recién pintada.
Cuándo pintar una fachada en Alicante
Lo ideal es evitar los días de lluvia, de humedad muy alta y las horas de sol directo sobre la pared, que seca la pintura demasiado rápido y la deja con marcas. Por temperatura y condiciones, primavera y otoño suelen dar los mejores resultados. En verano se trabaja siguiendo la sombra; en pleno invierno hay que vigilar la humedad.
Qué mirar en el presupuesto de una fachada
Como referencia de partida, pintar una fachada cuesta desde 8 €/m², sin contar andamio ni reparación del soporte. El precio final lo recibes por escrito tras ver el edificio.
- Qué producto se aplica, con nombre y características, no un genérico «pintura de fachada».
- Qué preparación incluye: limpieza, fungicida, reparación de fisuras y fijador.
- Número de manos.
- Si el andamio o plataforma está incluido o se presupuesta aparte.
- Qué se hace con rejas y barandillas.
- Plazo y condiciones (la lluvia puede retrasar el trabajo).
¿Quieres que lo veamos en tu vivienda? Pintar fachadas en Alicante. La visita y el presupuesto son gratis.
