Por qué los presupuestos no se parecen
Detrás de la diferencia de precio casi siempre hay una de estas tres razones: se miden metros distintos, se cuentan manos distintas o se incluye una preparación distinta. A veces, también, hay una mala sorpresa que viene después. Por eso comparar solo la cifra final es la manera más fácil de equivocarte.
Primer filtro: los metros
Los metros del suelo no son los metros que se pintan. Un piso de 80 m² de suelo tiene entre 190 y 240 m² de paredes y techos a pintar, según las alturas, los tabiques y los huecos. Si un presupuesto habla de «80 m²» sin más, pregunta qué está contando.
Un buen presupuesto indica la superficie pintable estimada y qué se incluye: techos, paredes, puertas, rodapiés.
Lo que debe aparecer por escrito
- Qué se pinta y qué no: paredes, techos, puertas, rodapiés, armarios, terraza.
- Número de manos y tipo de pintura, con marca o gama y acabado (mate, satinado).
- Preparación incluida: reparación de agujeros y fisuras, masillado, imprimación.
- Protección de suelos, muebles y carpintería.
- Limpieza final y retirada de restos.
- Fecha de inicio y de fin.
- Lo que queda fuera y se presupuesta aparte: gotelé, humedades, andamio, desmontajes.
- Garantía o compromiso de retoques.
Cinco preguntas que ordenan un presupuesto
- ¿Han venido a ver la vivienda? Un precio por teléfono «a ojo» casi siempre cambia después.
- ¿Cuántas manos dan y con qué pintura? Dos manos de buena pintura se notan; una de mala, también.
- ¿Qué incluye la preparación? Es donde más se recorta, y donde más se nota.
- ¿Quién va a pintar? Que venga la persona que presupuestó, o un equipo que el pintor controla, y no un subcontratado desconocido.
- ¿Qué pasa si hay que retocar? Saber de antemano si vuelven o no, y con qué condiciones.
Señales de alerta
- Precio muy por debajo de los demás: suele significar menos manos, menos preparación o pintura de peor calidad.
- Presupuesto de una sola línea, sin desglose ni plazo.
- Nadie explica qué pintura se va a usar.
- Prisas para que firmes «hoy, porque el precio sube».
- No hay forma de contactar fácilmente: si hoy cuesta que contesten, mañana costará más.
Cómo compararlos: el método de la tabla
Coge una hoja y haz una columna por pintor. En las filas, anota: metros contados, manos, pintura, preparación, protección, limpieza, plazo y exclusiones. Donde un presupuesto no diga nada, escribe «?» y pregúntalo. En diez minutos verás si dos propuestas de importe parecido son equivalentes o si una ofrece mucho menos por lo mismo.
Después calcula el precio por metro pintable, no por metro de suelo. Es la forma más justa de compararlos.
El presupuesto barato que sale caro
Un presupuesto bajo se paga después de tres maneras: con extras que aparecen a mitad de obra, con repasos que nadie viene a hacer o con una pintura que hay que repetir al cabo de poco. Pedir precio cerrado por escrito, con lo que incluye y lo que no, es la mejor defensa.
Nosotros trabajamos así: visitamos la vivienda sin compromiso, entregamos el presupuesto por escrito (en 24 h) con lo que incluye y lo que no, y una fecha de entrega cerrada.
¿Quieres que lo veamos en tu vivienda? Pedir presupuesto. La visita y el presupuesto son gratis.
